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lunes, 16 de noviembre de 2009

El Imaginario de MJ : Capítulo I


Recuperada e incorporada me dirigí hacia mi nuevo y pequeño interlocutor;


- Globo, así es como te llamabas, verdad?
- Si, soy Globo, te lo dije antes, aunque supongo que con el shock de oírme hablar no te enteraste.
No te preocupes a todos les pasa lo mismo, es algo normal entre los humanos.
- ¿A todos? ¿Humanos?
- Si a todos.
- ¿Peroo… hay más gente “humana” por aquí? Pregunté sorprendida.
- Si claro, por supuesto. De hecho la mayoría siempre nos visitan a nosotros primero, luego, no sabemos muy bien porque, terminan cruzando el puente y desapareciendo en la otra isla. Supongo que la viste desde el puente.

Ummm que extraño, porqué será, pensé


Globo continuó: Bueno, seguramente tu también terminarás marchándote, todo el mundo lo hace…
En fin, dejémonos de cuentos, y pongámonos manos, digo, patas a la obra.
- ¿Patas a la obra? ¿qué hay que hacer?
- Srta… Cómo se llama? Disculpe mis modales, con las prisas se me ha olvidado coger el listado.
- MJ, soy MJ. ¿Listado? Menudo mundo de locos...
- Srta. MJ, mi deber en la isla es asegurarme de que todo hombre/mujer nuevo sea presentado en sociedad. Así que ahora, debo conducirla ante el Alcalde de Gominol.
- Vayamos a conocer a tu Alcalde!!, quizá él me pueda aclarar algunas cosas - tenía tantas cosas que preguntar y quizá él, si estaba acostumbrado a recibir a todos los humanos, podría aclarármelas

Me dispuse a caminar, cuando giré la cabeza y vi que globo permanecía inerte donde habíamos estado, pregunté:


- Vamos!! Por donde hay que ir? No me has dicho que teníamos que ir a ver al Alcalde?
- Ir?? A dónde?
- A lo de que me presentes en sociedad. Tu, me lo has dicho!!
- Ah! Si eso… claro, claro, si vamos a ir. A menudo se me olvida usar un lenguaje apropiado para no confundir a los humanos. No quería decir “ir” en sentido como lo entendéis vosotros, sino más bien… “aparecer”
- Aparecer?
- Si. Uff que complicaditos sois todos. Haz lo que yo te diga ¿vale?
- Vale.
- ¿Ves esa margarita en el lado derecho, junto tu zapato?
- Si.
- Arráncala!

Con la margarita en la mano y observándola como si fuera algo extraordinario, Globo dijo:

- Cómetela.
- ¿Qué me la coma?
- Si, si cómetela.
- Oye globo, no sé hasta qué punto estoy en un mundo desconocido e imaginario, no sé cómo he llegado hasta aquí, no sé cuáles son vuestras costumbres, pero de lo que si estoy segura es de que mi dieta no admite “FLORES”.
- Muy bien, no te la comas. Hasta más ver, ya nos veremos por aquí o por allí….

Y en una milésima de segundo, donde allí había estado Globo hacía tan solo un momento, sólo quedaba hierba y una bruma ligera.


Busqué detrás de los árboles, lo llamé a gritos, con silbiditos, por su nombre, y nada. Globo no apareció. Después de unas horas y descubrir que allí no había rastro de Globo y que mi única compañía era un inmenso prado verde sin fin, tomé una margarita, la miré, me tapé la nariz y mastiqué todo lo rápido que pude…

Continuará