“Si. Si. Si, estoy enganchada y no me arrepiento”- Así empieza la reunión de románticas-empalagosas-anónimas con más de 15 y menos de 40 años, a la que asisto-
Desde que mi amiga Aída me regalase por mi cumpleaños el primer libro de Crepúsculo, me he sentido así, como una adulta que sigue soñando con cuentos de hadas.
Ese día, cuando vi el libro y leí el resumen de la contraportada que rezaba algo así;
1. Edward es un vampiro.
2. Se muere por beber mi sangre.
3. Estoy locamente enamorada de él.
Creí vomitar y marearme del pastel que me acababan de regalar. Pese a eso puse buena cara y di las gracias. (me educaron bien)
Pasados unos meses, ya voy por la tercera entrega, he descubierto que sigo teniendo 15 años, que sigo soñando con príncipes azules ( o del color que sean), que sigo imaginando mundos fantásticos e historias de amor como las de Romeo y Julieta, y que sigo suspirando cuando me creo princesa besando a la rana…. ¿y yo tengo 27?